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Consultas

TENENCIA DE MASCOTAS - ¿Se puede prohibir el ingreso de mascotas a los ascensores

RESPUESTA.

La Corte Constitucional, máximo órgano judicial en Colombia encargado de velar por la integridad y la supremacía de la Constitución, se ha pronunciado sobre este aspecto en diversos fallos de tutela, que dan respuesta a la consulta planteada a la luz del respeto a los derechos fundamentales de que gozan los propietarios o tenedores de estas mascotas.

De los fallos proferidos por esta Corporación se desprende que no es factible implementar en las unidades residenciales una norma que prohíba el uso de los ascensores con mascotas, toda vez que esta medida vulnera los derechos de las personas al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad personal y familiar. Sin embargo, las copropiedades pueden regular el uso del ascensor, para lo cual se hace necesario que tales medidas queden contempladas en el reglamento, previa aprobación por parte de la asamblea general de propietarios y que se ajusten a los principios de razonabilidad y proporcionalidad. A continuación se citan las consideraciones de la Corte sobre el particular[i]:

Sostuvo la Corte que la tenencia de mascotas y la posibilidad de desenvolverse con ellas en sociedad,constituye una expresión del ejercicio de los derechos fundamentales al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad personal y familiar, incluso –en algunos casos– toca aspectos referentes a la protección y defensa del derecho a la igualdad y a la libertad de locomoción.No obstante, la tenencia de un animal doméstico encuentra limitaciones en el ordenamiento jurídico y en las disposiciones que se establezcan por las asambleas de copropietarios, las cuales, se insiste, deben ajustarse a los principios de razonabilidad y proporcionalidad .

Para la Corte, la prohibición de uso de los ascensores por parte de las mascotas resulta desproporcionada, ya que existen otros mecanismos para asegurar la salubridad y convivencia de los copropietarios, como lo serían la posibilidad de regular los horarios en el uso de los ascensores o la de establecer medidas de custodia que minimicen el peligro o la incomodidad de los vecinos u otras personas en general con el transporte de los perros, tales como el uso de bozales y/o cadenas. Incluso, en relación con los olores, se puede solicitar a los usuarios que velen por la higiene y salubridad de los ascensores, por ejemplo, con el uso de ambientadores .

Se trata, en términos generales, no sólo del cumplimiento del conjunto de medidas que se encuentran previstas en la Ley 746 de 2002, cuyo objeto es regular la tenencia de ejemplares caninos en todo el territorio nacional, con el fin de proteger la integridad de las personas, la salubridad pública y el bienestar del propio animal, sino también de aquellas reglas que expresa y directamente la Asamblea General decida adoptar en términos de higiene, sanidad y custodia .

El ordenamiento jurídico brinda la oportunidad de acudir a un conjunto de medidas que, al mismo tiempo que salvaguardan la salubridad y convivencia de los copropietarios, permiten el ejercicio de los derechos fundamentales al libre de desarrollo de la personalidad, a la intimidad personal y familiar y a la libertad de locomoción de los tenedores de mascotas, como ocurre con la accionante. De ahí que, una prohibición absoluta resulta desproporcionada, pues limita la posibilidad real de tenencia de dichos animales, por ejemplo, en casos en los que los residentes tengan problemas de desplazamiento con ocasión de una discapacidad, sufran de alguna enfermedad o tengan una lesión que recomiende el no uso de escaleras, o vivan en pisos superiores y por cuestiones de edad se dificulte su movilidad .

Así las cosas, es claro que la restricción del uso del ascensor por parte de las mascotas es desproporcionada y, por ello, vulnera los derechos al libre desarrollo de la personalidad y a la intimidad personal y familiar, pues existen otras medidas alternativas que permiten garantizar las condiciones de salubridad y convivencia de la copropiedad, las cuales pueden plasmarse en el Manual de Convivencia (horarios, turnos, etc.), sin desconocer los parámetros normativos previstos en la Ley 746 de 2002sobre tenencia y cuidado de ejemplares caninos .

Finalmente, se aclara que esta decisión no implica que la Asamblea General de Propietarios quede excluida de la posibilidad de regular las normas de convivencia que permitan el cuidado y la atención en el manejo de mascotas en el conjunto residencial, o que protejan la integridad y salubridad de sus residentes y visitantes. Por el contrario, dicha posibilidad subyace en el derecho a la autodeterminación del citado órgano de dirección, sólo que sometida a los parámetros establecidos en la Constitución y en la ley.

Reafirma lo anterior, la Ley 746 de 2002 que en su Artículo 108-B señala refiriéndose a los caninos que no están en la clasificación de potencialmente peligrosos, que, “Para los demás ejemplares, será deber de la copropiedad reglamentar su permisibilidad”, lo que quiere decir, que sin poder prohibirse la tenencia de mascotas, si puede hacer una reglamentación sobre las condiciones de la misma, para evitar situaciones de desaseo, agresión física o ruidos de niveles inaceptables a los vecinos, incluido regular el uso del ascensor, pero, sin que ello implique coartar el ejercicio real del derecho a la tenencia de mascotas.

Normatividad relacionada:



Ley 675 de 2001


Sentencia T-034/13 de la Corte Constitucional


Ley 746 de 2002



<a href="#_ednref1" name="_edn1" title="">[i] Sentencia T-034/13 de la Corte Constitucional